jueves, 6 de septiembre de 2012

La oveja negra

Sentada al borde de la ventana, sentía la brisa en la cara, veía tejados en sepias y morados, domaban aromas que no terminaban, giraban, giraban, en el fondo bostezos brotaban, sin que pudiera hacer nada, giraban, giraban, en una espiral que no terminaba, sentía, sentía, como mis ilusiones se apagaban, sentía, sentía, tus manos en mi espalda, veía, veía, como te reflejabas, te ibas apagando.

Aun tengo tu aroma en la sien
Aun tengo tu aroma en la sien

Escuchaba, canciones que imaginaba, como colores  tejidos en la almohada,  giraban, giraban,  en una espiral que no terminaba, sentía en  mis manos añoranzas, que se apagan.


Aun tengo tu aroma en la sien

Aun tengo tu aroma en la sien

En duplas soñadas, las olas se estructuraban, perneaban orillas doradas, de pronto soñaba caudales por mi espalda, veía, veía, la Higuera al centro del campo, se quemaba
Por fin tus manos vacías golpeaban mi espalda, NO PUEDO HACER NADA,

Aun tengo tu aroma en mi sien
Aun tengo tu aroma en mi sien
Aun tengo tu aroma en mi sien
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