lunes, 16 de junio de 2008

Jack en la sangre






resumen: 22 minutos fluyen por las
venas, cuando se recuerda la persona
de alas muy largas.

Un hálito de viento se aloja en los cabellos, revolviéndolos para después alejarse llevando consigo sórdidos pensamientos... del suelo toma su envase de café y sorbe un poco en cuanto se aproxima lentamente una mujer de delgada silueta ataviada en azul y verde, baja la mirada buscando la caja de marfil, la toma con su mano izquierda y con la derecha gira la manivela, poco a poco el sonido comienza a ascender desde la base hasta el cuadrado que corona la tapa superior, al llegar al borde desciende cual cascada. En breve un brazo de agua traza camino por su antebrazo creando 2 riachuelos (que hacen camino por su pantalón e inundan su calzado) así el afluente encuentra vías para bañar el concreto y proseguir por el pavimento hasta perderse en el movimiento vehicular.


Cada fragmento de idea pronunciada es reflejada y crea fulgores al hacer contacto con la cara pulida del ...mar infinito... coloca el pedazo de marfil entre sus pies. En vaivén casi ligero una frágil silueta se desplaza sobre la cara límpida. Mira su café y bebe un poco. Estira el brazo y a ciegas busca un popote con las yemas de los dedos; lo toma del piso, desprende la parte superior de la manga de papel que lo envuelve, lo desliza fuera y con los dientes muerde suavemente el borde inferior hasta ovalarlo, con la otra mano toma el envase del café e introduce el popote por el orificio de la tapa mientras lo presiona hasta que toca la base, así ambas manos sostienen el envase ahora cuando el canon en D Mayor de Pachelbel se hace presente, inclina su cuerpo hacia delante. Su pecho, es detenido al hacer contacto con los muslos, extiende su brazo y su mano para tocar la superficie que ahora presiona con las yemas ...como un mar de rompope refrigerado... que bajo sus yemas se abre creando ondas, las cuales cual reflejo inerte se entretienen mostrando párvulos senderos acercando el roce ahora esperado, ahora anegado, ahora y solo ahora roce de sabia ondulada en el espejo carambanado, que si bien es liso de cara no es ausente de pendientes, donde los contornos crean laberintos invocando al lado oscuro de la luna por solo mostrar su cambiante coloración en las suspendidas entrañas que ahora se contraen como succionando procurando enlazar ambas realidades, como desdibujando cada contorno recién trazado en movimientos a los que se les pierde el paso en éxodo inexorable tras el cual los nuevos fulgores se recrean cautelosamente para después perder el el empacho, ahora la sabia vuelve para solo succionar y reflejar las realidades en compases mas armoniosos sin perder su amarga re
alidad.

Inclina la cabeza hasta rozar el esternón, fija la mirada en la caja, piensa en ella que ahora pasa en tonos purpúreos dejando estelas de claridad... pareciera que el rompope asciende por sus dedos, bruscamente lo siente, lo ve, sacude rápidamente la mano haciendo que gotas de rompope se desplacen por el aire, el cual las mantiene como suspendidas, incrédulo de lo que ahora ve se dedica a cuestionarlo, huele su chamarra, respira con atención el ambiente, busca derredor de su piel cerrando los ojos para recorrer cada centímetro, aguza el oído en busca de sonidos que alteren la realidad (tal cual la conoce) aún con dudas toma la materia suspendida con la punta de los dedos y bruscamente la jala, no se conforma toma otro fragmento y continua dejando paredes amarillas las cuales toman en puntos precisos coloración carmesí, mira al cielo y con la mano recoge un poco más con todas sus fuerzas la lanza al cielo pensando en pintarlo, así las nubes cambian de color, toma un poco más y ahora solo extiende y aplica detalles imaginando que los colores que traza nadie más los ha visto, cualquiera que lo viera pensaría que esta dirigiendo una orquesta tan inmensa que implicaría un sonido más allá del cuadrafónico, se tira en el concreto y ve los vividos colores que ha logrado en el firmamento, su mente estalla en un blanco derrentor sonríe ciegamente mientras duerme, entre sueños escucha gritos y menosprecio, busca entre sombras que se niegan a ser encontradas alegando mucho y nada a la vez, piensa en lo básico que se ha tornado su mundo: lo que esta cerca se encuentra ahí por que quiere y lo lejano no esta por que no quiere, pues querer es poder ...si no se quiere, no se puede... así se mantuvo su pensamiento por 4 semanas y 2 días, solo un destello en todo ese tiempo pudo hacerle despertar, destello que fue apagado el mismo día por una respuesta y el roce no encontrado horas después desencadeno un frío tan frágil e intenso que le despertó. Ahora se levanta y lentamente, ve su obra entre tonos que no le producen emoción, su piel le dice que lloverá, con un leve balanceo avanza, recorre calles, escucha sonidos que se tatúan en la piel.

Truenos suenan, apresura el paso como si un agravio pudiese caer de las alturas manchando de color su piel, escucha caer la lluvia mira el pavimento cuando cruza la acera por la cebra amarilla. En el pavimento encuentra 4 manchas, mira al cielo y después la acera, sonríe magramente cuando ve las aceras pintas de color, el cual fluye y se pierde en los vértices inferiores de la banqueta. Piensa en el jack daniel`s que ha dejado a medio terminar en el tercer escalón, sin voltear sabe que el humo del cigarro sin terminar se eleva como serpiente que eleva oraciones al cielo... se sabe que se sentó ya sin vocación en el tercer escalón... total y completamente solo.


A Diana Fhernanda

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