jueves 23 de febrero de 2012
viernes 13 de enero de 2012
sábado 3 de diciembre de 2011
Como si trataras la tierra Me caía de la nube en la que andaba, Avanzo en las tinieblas
Como ritual, por las mañanas llega a la zona donde están las oficinas centrales de la empresa donde labora, al llegar a la edificación al menos 4 cámaras han grabado su paso por esas frías aceras, un video portero reconoce su rostro y quizá ya ha grabado su voz, la puerta automática se abre, con una maquina toman el registro de su huella dactilar para llevar el control de su estancia en la edificación, como buen oficinista saluda a todos de mano, cumple con sus 8 horas reglamentarias, deja sus moldes con comida en una gaveta, se quita la chamarra y la coloca en el perchero, toma la tasa del día anterior y se dirige a la cocina a lavarla, la deja en el escurridor. Se prepara un té regresa a la oficina, se sienta en la silla y coloca la tasa caliente sobre un disco compacto inutilizable, que hace las veces de porta vasos. Enciende el ordenador, levanta la vista para poder ver a través de la ventana.
Enmarcada, en madera la ventana contiene un alcatraz blanco que ondea entre cortinas en el edificio que esta cruzando la acera. La luz radiante incide por la ventana, torna la madera de un color claro, el verde de los arboles asoma por los muros oxidados, desde su silla giratoria el mundo de afuera parece tener mas vida. El sonido de la duela bajo las pisadas le extrae de su letargo.
-Hola- le saludan de beso en la mejilla. Crujidos atonales detalatan al oficinista que va detrás
Ella tiene la tes clara, labios carnosos de un rosa claro, cabello oscuro y su ropa se le ciñe al cuerpo.
lunes 31 de octubre de 2011
Los datos en mi mano,
se mueven como palomas
en busca de datiles.
Descansan en los ojos cual si fueran de piedra,
tallan finas figuras o construyen abismos
cual si fueran espejos que levantan polvaderas venidos a tierra,
se pasean en cebras amarillas cuando me cantas mi condena,
miércoles 26 de octubre de 2011
El sonido matinal se demora en las esquinas,
fluye por los contornos revolviendo el aire,
con paso ligero se apodera de los reflejos,
la sombra se retrasa,
se enreda en hojas de palabras divinas,
en navego pero no se si voy o vengo,
y en el denuedo te siento como a la hojarazca,
que ya no se marchita en el recuerdo constante de la conciencia.