martes, 28 de septiembre de 2010

El aire de la tarde anida en el mortecino cabello de Roldan, en inflamadas formas que un ávido espectador podría hallar.
El aire se arremolina en las copas de los arboles, el vaivén retrasa su presencia, el mortuorio sonido le increpa. La neblina avanza, a la vanguardia le sobran rumores como el recuerdo de las cruces en los corredores de arcilla y cantera, de un estruendo la horda de ardilla le circunda (por su expresión vaticino el encuentro) giran, cambian y en solo unos instantes de su regordeta figura solo quedan ocres marcas en la nieve.

martes, 7 de septiembre de 2010

andando

Sigo por el mismo camino, no recuerdo cuanto tiempo ha pasado, veo las líneas en el asfalto negro, las ventanas blanquecinas del autobús o quizá son mis lentes que con el paso del tiempo se han ensuciado. Escucho a la gente hablar, suben, bajan de autobús pero aun no reconozco las calles ni las avenidas por las que circulamos, quizá en unos minutos vea alguna construcción reconocible que me indique, aquí tienes que prepararte, levántate y avanza entre la multitud a la parte posterior, presiona el timbre y en unos instantes habrás bajado no muy lejos del camino que conduce a tu casa.
Todo este tiempo de espera he escuchado un sonido intermitente y agudo, como un metrónomo, bip, bip, bip, recuerdo que corrí para alcanzar al autobús, desde entonces suena.

En el pasillo una mujer de baja estatura tiene la voz chillona como de una puerta sin aceitar. Habla hasta por los codos, sé que no le permite al padre de sus hijos ver a sus engendros, que en la mañana comieron chicharrón con queso y que detestan a Manuel porque hablar hasta por los codos, que mañana se sentara junto a la mujer que está sentada a mi lado y a la mujer del asiento de enfrente, por su bata blanca parece estudiar en un Instituto Tecnológico o una Universidad Tecnológica, hay muchas que apoya el gobierno del estado y su logo viene en la espalda a la altura del cuello.
En el asiento de atrás viene una cuya voz resulta dulce y melodiosa, conversa con otra mujer de edad madura por lo que parece, hablan de un ventilador casi no escucho entre el ruido del bip, bip, bip, bip y la puerta sin engrasar.

Trato de girar el cuello pero me duele un poco, intento ver de reojo el letrero que viene en el parabrisas, los cuerpos me impiden ver, se que el letrero tiene al principio una E, creo que es intermedia una P seguida de una N y al final la letra A. Es un literero compuesto de 2 palabras, es muy largo como para que alguien lo pueda leer.

Hasta ahora escucho con claridad a la mujer que viene sentada junto a mí, aunque sea para afirmar.

Me duele más el cuello, esta atardeciendo, sube más gente, parece que la voz dulce se ha encontrado con alguien no me atrevo a voltear porque me daría vergüenza meterme en asunto que no me importan, pero dice se ha peleado con su suegra.

El bip infernal me va a matar, la mujer de baja estatura y voz de puerta habla hasta por los codos, me reconforta la dulce voz quisiera escucharla más tiempo… ¿Cuanto más faltara?

El asiento es muy pequeño y no puedo estirar mis piernas. Ojala que se baje la mujer puerta, bip, bip, bip, bip, siento mucho calor, no puedo estirarme para abrir la ventana, parece que hay menos gente, pero no recuerdo que el autobús se haya detenido, ya no escucho mas a la mujer de dulce voz, que desgracia… hay con esta mujer puerta…. Hay algo raro en el letrero I – N bip, bip, bip, bip – T –E – pero ya le dije que si quiere verlo tiene que darme lo de la pensión – S – bip, bip, bip, bip – V – A ayer intento verlo cuando no estaba, pero le dije a mi mamá que le cobre al cabroncito ese T – E – R –
¿Terapia Intensiva? ¿Estoy es estar en coma? ¡Quiero que me maten! ¡Por favor! ¡Que me maten!

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