miércoles, 9 de septiembre de 2009

El deseo sin Luz

La noche de este día te encuentras ansiosa, a la espera de que llegue el momento de ver a ese niño maravilloso que tanto amas, sin embargo, han transcurrido varios días de su último encuentro. Quieres comértelo a besos decirle cuanto lo extrañabas, cuanto te ha hecho falta, sin embargo, él te dice “estoy cansado”, prefiere descansar, tu triste te quedas pues esperabas tener una noche fenomenal y así poder completar tu día con una noche llena de pasión y deseos, pero esta se vino abajo, quedas triste y un poco inquieta pues deseabas con todo tu ser esa noche.

Prefieres dejarlo descansa e irte a otra habitación. Alejarte, te ayudara a pensar mejor y a no incomodar su descanso.

En la noche, se oyen los truenos se anuncia la lluvia y eso hace retumbar los ventanas, en breve lo único que se oye son las gotas que chocan contra la ventana. De pronto un estruendo se oye, la pequeña lámpara parpadea hasta que finalmente la electricidad desaparece y quedas en penumbras.

Te espantas un poco pues no te gusta la oscuridad. Buscan a tientas una lámpara, te diriges a la ventana. Notas que tu casa es la única que está en penumbras, eso te hace dar un zapatazo y tu mente te dice “si corre, ve a cambiar los fusibles”, eso te pone de nervios pues con la lluvia seguro te dará un toque y no sabes que hacer. Finalmente llega a tu mente el pedir ayuda a algún vecino o despertar a esa persona tan especial para ti, pero no, recuerdas que te dijo que estaba cansado y que necesitaba dormir, no puedes interrumpir su sueño, pero, lo dudas un poco pues al verlo recostado sobre la cama semidesnudo tienes pensamientos atrevidos y al aparecer él no los tiene, bueno, no al menos contigo en ese momento.

Decides que no tienes otra opción más que salir de tu casa y cambiar los fusibles; tomas la bata, una sombrilla y vas afuera. Al escuchar ruido él se despierta y comienza a hablarte, primero despacio, después casi grita ante la ausencia de respuesta. Corre hasta la puerta y te mira un poco mojada con cara de asombro, la lluvia es tan tremenda que parte de tu bata se ha mojado, el frio intenso hace estremecer tu cuerpo y este se acentúa en el pecho.

El sorprendido, te pregunta “¿Que paso?”, le explicas la situación a lo cual él contesta “Cambiare el fusible, solo voy por herramientas y estoy de vuelta”. Por su sorpresa no se dio cuenta que seguía bajo la lluvia en el marco de la puerta, al darse cuenta dice “perdón, entra, pescaras un resfriado” se retira de la puerta para que puedas entrar. Temblorosa entro y el agua gotea por mis mejillas y temblando de frio me ofrece una toalla, toma la sombrilla, nuestras manos se rozan, nos miramos un momento sin decir nada. A la mente llegan imágenes llenas de tabu.

Finalmente después de un momento reaccionan y comienzas a secar tu rostro, sacudes el cabello, con el movimiento de tus manos, tus senos se agitan pues no llevas el sostén. Los senos exigen compensación por el frío causado por su descuido. Él te mira y ve como tus senos se bambolean de un lado a otro. Esta petrificado y no te das cuenta, poco apoco se acerca, se coloca frente a ti y sigue sin despegar la mirada de tus senos.

Reaccionas y al mirarlo te quedas sorprendida. Tiene esa mirada de deseo animal que se provocan mutuamente, sin saberlo unen sus labios en un beso tierno pero lentamente sus lenguas inician una danza en ella se entrelazan y rozan con mayor intensidad. Las manos no se detienen y comienzan a acariciarse.

Te rodean por la cintura con los brazos, te atraen. Tus manos se aferran a su cabeza y juegas con su cabello. Sus dedos recorren tu espalda y siente la humedad de tu bata. Lleva sus manos a tus senos y comienza a tocarlos, sintiéndolos, siente ese pezón erecto y firme por el frio... pero ahora es diferente, él ha reaccionado al sentir el toque de sus dedos en ellos. Con suavidad hace a un lado la tela y deja finalmente tus senos libres, se retira, los contempla sabiamente. No espera mucho para que sus labios se incrusten en ellos y comiencen a besarlos y chuparlos despacito, dándole pequeñas mordidas suaves. Toma tu carne entre sus manos, tú has cerrado los ojos y muerdes tus labios al sentir como su lengua toca cada uno de tus pezones.

Mete la mano entre tu bata y acaricia tu trasero, la carne fría por la lluvia, la frota, la acaricia y poco a poco cambia de temperatura, tus manos no se han quedado quietas pues también toman su nuca acercándolo cada vez más a tus senos, es tanto el deseo que quieres se funda con ellos y que el amor no termine nunca. Una de tus manos llega a su espalda y la acaricias fuertemente clavándole un poco las uñas.

Te mira a la cara, en el rostro de los dos se ve el deseo y pasión por sentir sus cuerpos. El desata poco a poco la bata y finalmente queda en el piso mira tú sexo, cubierto por una pequeña selva oscura. Acerca los labios y besa tiernamente tu boca, recorre cada espacio de tu cuerpo, explorándolo lentamente. Siente tu piel, tu aroma, se está embriagando con tu perfume. De pronto se acerca cada vez más te recuesta en el piso acerca ya erecto su pene a tu vagina, comienza a rozarla a tocarla a hacer movimientos y sentir como se moja, todo lo que provoca ese momento y poco apoco tu botón se pone duro y un leve gemido se escapa de tus labios al tiempo que los muerdes.

Toma una de tus pierna y la eleva un poco, desea tener mejor posición y ahora su pene se ha aventurado y tiene una danza con más energía y dedicación, chupa y besa tus pezones, mientras introduce su pene en tu ser y tu gimes en cada una de sus caricias.
Tus manos frotan su cuerpo y lo acarician despacio, sus manos también se unen al festín y se mueven por todos lados, una mano frotando tu trasero y una mano llenándose de tus líquidos y poco a poco se abren paso entre tus labios y se pierden en tu ser. Tú suspiras y gimes al sentir eso y ahora sus dedos te ofrecen un placer tremendo. Tú mueves tu cadera en círculos para tener mejores sensaciones y un gemido más fuerte de tu boca se escapa el cual se mezcla con el trueno que surge del cielo.

Tus jadeos aumentan tu cuerpo se extrémese, tus manos descienden y presionan con gran fuerza su rostro a tus senos, no quieres que se despegue para nada, pues el placer aumenta en cada caricia y eso te esta enloqueciendo. Ahora también pides que no pare y que aumente sus movimientos, tu gimes y en momentos casi gritas al sentir como te penetra. Tus manos presionan con mayor fuerza su rostro, y finalmente tu cuerpo se tensa y en un grito ahogado llegas al placer máximo y divino dado por él, el cual te deja inmóvil por unos momentos y poco a poco le sueltas y se incorpora. Se miran y se besan tiernamente y se abrazan.
Después de unos momento se separan, y al mirarse no saben que decirse, tomas tu bata la pones por encima sin atarla y subes a tu recamara, te siente culpable porque él no quería estar contigo esa noche.

Sin embargo, te recuestas y quedas profundamente dormida, llevando en tu mente lo maravilloso y placentero momento que pasaste.

De: Adriana

Para: el hijo del mar verde
que no es mas luz cuando
pierde lo intangible

1200 metros (borrador)

Detenido un instante por mis sórdidas ideas contemple la fiesta ante el sol de la tarde, claro, majestuoso, enmarcado por un cielo casi azul verdusco (una coloración bastante extraña si me detenía a mirarlo fijamente) en mi abulia nombre tres mesas y vi ordenadamente sentados a mis primos por rango de edad, sus vástagos fungían como signos de puntación entre silla y silla.

Se vuelve divertido pensar que hace un par de años me dedicaba los fines de semana a cuidarles, en ocasiones las fiestas servían de patíbulo para mis sobrinos(as).

Camino entre las mesas saludando a mi familia

-Vainilla! >dijo mientras extiendo los brazos y me inclino un poco- ¿Cómo estás?

-Chocolate> responde Julieta, mientras me abraza por el cuello y me saluda de beso- ¿Bien y tú?

-Digamos que solo bien, ¿tu hermano?> pregunto mientras veo sus delgadas piernas, parece ahora que ha pasado una eternidad cuando la veía agarrada de los inflables mientras se lanzaba al vacío pero a fondo conocía la textura del pasto.

-Sentado con Luis> responde al tiempo que ve a Angélica y con movimientos de cabeza sigue la conversación que mantenía con ella en el momento de mi arribo.

-Voy a saludarlo> -Esta bien> me dirijo a la mesa próxima, veo como montañas las siluetas a contra luz- ¡hola!> pronuncio mientras extiendo el brazo y recuerdo a Muhech cuando emula el saludo de las niñas emperatrices de los concurso de belleza (es increíble que se pueda sintonizar eso en televisión) y la imito, risas cómplices surgen de la garganta de Claudia, lulú me corrige a la distancia en el modo correcto de dicho saludo, divertido la imito…
Continúo mi trayecto veo a mi sobrino entre...


Camino por el pasillo, subo por el cubo de las escaleras, ando por el blanco pasillo que se expande y torna en una sala de casi blancas vestiduras, de aire ochentero, el tono chocolate delimita la parte interior que se sujeta al piso con patas curvas de acero inoxidable, el marco translucido tras el sillón más largo me recuerda el majestuoso sol de invierno, las casas de enfrente me recuerdan a este, cuando sale por las montañas matutinas del Valle.

Una ligera perturbación del sueño estival me habla al oído, casi me hipnotiza el cono volcánico que al viento lanza material en tres direcciones como fuegos de artificio, el cielo cambia rápidamente de colora morado, ocre y rojo, un hecho casi extraño(pienso mientras doy media vuelta) veo a mi hermana con su esposo, tomados de la mano mientras contemplan el espectáculo cuchicheándose.
-¡Mama!> grita mi hermana tratando de contener su espanto


Sonidos extraños provienen de la calle, camino con sueño por el pasillo en dirección al cuarto de mi hermana, entre tanto me tallo el ojo izquierdo, abro la puerta, me parece una alucinación los que veo pasar a través de las 4 ventanas (dos dan de cara al norte, dos más al oeste) partículas verdes que acompañan a una mayor cantidad de partículas guindas, marrones y moradas, pasan por el vidrio cerca de la mitad del mismo para caer al pesar tanto como el plomo, a eso le llamo densidad. Hay algo más que llama mi atención, hay partículas del mismo tipo y coloración que pasan por los muros norte y oeste pero estos pasar casi al ras del techo y desaparecen al pasar por este.
Por un momento parece que no todas las partículas caen, veo suspendidas en el aire partículas m, el instinto me dice que al abrir las ventanas se despejaran, me agazapo y repto hasta cada una de las ventanas contando los segundos que tardan en pasar para evitar ser tocado, un extraño cosquilleo inunda mi pie, en la segunda ventana, al llegar a la cuarta ventana la abro y volteo a ver si mi teoría es cierta… me equivoco y un sabor metálico me invade, un peso enorme inunda, siento como pierdo la fuerza, con las últimas fuerzas repto y me agazapo fetalmente en un rincón.


Los vecinos que habitan en la acera frente al lado oeste salen ruidosamente -¿Qué pasa?> pregunto mientras veo a mi madre en su cama como borracha de sol, mi padre duerme de lado, me aproximo a la venta que se encuentra en el muro este (es un ventanal que abarca casi todo el muro pero tiene divisiones casi individuales) la abro y veo al vecino, con toda su familia, su casa tiene un característico café ocre en los muros, detalles en café capuchino, el zaguán abierto de par en par mientras cargan sus pertenencias en el Ford Focus negro, lentamente le reconozco, veo a su hija mayor (la cual pone cara de what? cada que me ve) en la acera de mi casa, cambio de dirección y observo por un instante a su pedante y atractiva esposa junto a su camioneta negra. -¿Qué pasa?> le pregunto, recapacito en mis modales. –Buen día vecino, ¿qué pasa?> parece q solo escucho la primera pregunta.
Mi padre se ha levantado instantes antes, abre la ventana, se asoma y dice: -Buen día> con un ojo casi cerrado y sujetando la ventana. -Sucede que… > Mi madre se despabila mientras se levanta y mira a través del muro cristalino -Buen día también> responde el vecino- sucede que han anunciado que Nueva York está bajo 1200 metros de agua>

– Pues sí,> grita mi madre tratando de interrumpir - ya ve que ayer> al gritar se da cuenta que no la escucha pues este hace un gesto de interrogación, mi madre cae en cuenta que tiene la ventana cerrada, la abre.
Parece que el calentamiento global se ha venido con todo, pienso mientras escucho al vecino.
-Ya ve cómo se siente la humedad, antes teníamos clima seco y húmedo, de hecho están lo primero que están recomendando es que uno se bañe y ya sea mientras o después que se corte, se rasure, vamos las medidas higiénicas pues, > pareciera una alucinación la que viví ayer al ver el cono volcánico, veo que el vecino mira a mi padre mientras le cuenta los hechos que sabe, miro lentamente por el perímetro noreste de la propiedad del vecino, mis ojos continúan su trayecto dirigiéndose un poco más al norte, hacia la calle que delimita nuestras casas por el norte, hay un resplandor en el pavimento parece el reflejo del sol en el agua, parece que los muros del valle nos han salvado, pero no creo que resistan mas, solo estábamos a 1150 metros sobre el nivel del mar…


Popular Posts

Like us on Facebook

Flickr Images