lunes, 12 de septiembre de 2011

crucifica mi corazon.

Siento las nubes apelmazadas a mi derredor, siento el frio abrazador de la tarde, el aire cortante que sin demora ni congoja aflora en la sangre derramada, la cual se va secando derredor, como una gran grieta de donde se desprenden las moleculas silencisas una tarde de verano.

Veo la purpurea inflamacion que como crin se balancea y muere en el fondo de la tarde cuando siento las sombras en la tarde que toman la verdadera forma de mi corazon.

3 comentarios:

aliada dijo...

Que bello es sentir cuando se disfruta de ello. Yo a veces quiero no sentir y alejarme en el tiempo, tirarme a un abismo y explotar. Desaparecer simplemente.

niño de menta dijo...

Cuando dejamos de sentir nos deformamos y alteramos a quienes nos rodean, aun así me encantaría desaparecer.

aliada dijo...

Pero a veces es necesario dejar de sentir, y admirarse inerte.

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