domingo, 20 de julio de 2008

Ojos cerrados

La tarde migra por los vidrios y marcos, de a poco se desliza por los huecos porteños y trepa por cada fisura. Tal es el avance que parece tener fuerza propia e incluso se puede pensar que posee determinación o quizá, muy en el fondo huye de su propia esencia; como niño despavorido al ver en su sombra en el espejo en una noche de tormenta. En el peor de los casos se podría pensar que pretende escapar del viento que ahora fluye vertiginosamente, el cual en la lejanía produce de tanto en tanto remolinos y tras trepar por terraplenes que favorecen su tripartición en el sudoeste.

Así las corrientes toman forma y función a través del valle dando vida, creando ambientes insospechados para el ojo del viajero experimentado que quizá seria capaz de mirar mas allá de los terraplenes y vislumbrar la puerta que se eleva en la entrada de la cuidad que no requiere murallas...
La corriente Oriental fluye sobre (un campo minado adornado por) arena naranja y amarilla, traza sobre ella formas irregulares que se extienden hasta los mares salinos tan desérticos que exhalan agua en todo momento.
La corriente Occidental precede al torrente de agua nacido al sur, el cual desciende de los hielos perpetuos de las cumbres coronadas que entre las falas y los juncos que terminan por matizarse con esta creando un viento espumado que se deposita en los techos, jardines y terrazas creando estelas diamantinas que a la distancia ocultan al ojo inexperto esta cuidad.
Donde la tripartición tiene tiene lugar se crea la corriente Infra que es un chorro de aire que se traza camino bajo la ciudad y regresa a la superficie mediante canales tallados que de vez en vez unen sótanos bellamente logrados en piedra vida, ahí se crean remolinos que al erosionar la piedra se tiñen de rosa y cada 5 horas obtienen un tono crisoprasa, la corriente avanza se expande y se contrae cíclicamente, ahora es aire vivo. En el centro de la cuidad existen tres bocas de granito finamente logradas las cuales cuentan la historia de la cuidad (entre imágenes de origen aparentemente remoto) ahí se perfila al exterior y cada 2 horas se exhalan torres magenta las cuales lentamente por desvanecerse dejando a su paso anillos del mismo color derredor de los ductos de granito. El magenta descienden lentamente alfombrando techos y pisos.
Entre los caminos claramente definidos la multitud cubre el rastro de los viajeros que han cruzado por ahí, mientras se inundan de tonos grisaseos al sol del mediodía
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